Por fin puedo volver a escribir en el blog, tras una ausencia debida a que no he tenido acceso a Internet desde casa en los últimos días. La causa ha sido la avería que ha sufrido mi ordenador. Se estropeó el disco duro, cosa que me obligó a cambiarlo, casi 300 euros del ala. Me cabreé mucho, ya que el ordenador tiene poco más de un año. Ya he decidido que a la próxima que se escacharre me compro un mac. No le aconsejo a nadie que se compre un HP.Si, los de HP serán unos mamones, pero para hijo de puta, grandísimo hijo de puta, incluso por encima del tío que pedía dinero a la familia del ciclista al que atropelló cuando iba a más de 170km/hora (el conductor, no el ciclista) para reparar los daños en su cochazo, tenemos a un coreano. Un abuelito al que se le cruzaron los cables y quemó el tesoro número 1 de Corea, como es (era) la puerta de Namdaemun, de unos 600 años de antigüedad.
Por lo visto el abuelete estaba cabreado porque hace tiempo el gobierno no le pagó suficiente por unas tierras y decidió tomarse la justicia por su cuenta. Hay varios puntos interesantes en este asunto. La sociedad coreana se basa en el confucionismo, que dicta que hay que respetar a las personas mayores. El problema es que en Corea muchas veces se entiende que a los mayores se les ha de permitir todo, por el simple hecho de ser mayores. Así pues, los abueletes tienen carta blanca para liarla cuando están borrachos (frecuentemente) y salir impunes de sus acciones. El hijo de puta que ha quemado Namdaemun ya había quemado parte de un palacio hace un par de años, para protestar por lo mismo que le ha llevado a quemar Namdaemun esta vez, pero como en la otra ocasión solo quemó una puerta del palacio, pues se libró de ser amonestado y salió libre al instante. Supongo que aprendió de la otra vez y esta vez triunfó en su empeño. Aún gracias que no llevó a cabo el otro plan que tenía en la cabeza, que según dicen era incendiar un vagón del metro repleto de gente. La policía sabía que el abuelo tenía mala leche y que quería quemar cosas, pero al ser abuelo, se le presupone bondad e inocencia, ya que ha tenido una vida "muy dura".
Por lo visto el abuelete estaba cabreado porque hace tiempo el gobierno no le pagó suficiente por unas tierras y decidió tomarse la justicia por su cuenta. Hay varios puntos interesantes en este asunto. La sociedad coreana se basa en el confucionismo, que dicta que hay que respetar a las personas mayores. El problema es que en Corea muchas veces se entiende que a los mayores se les ha de permitir todo, por el simple hecho de ser mayores. Así pues, los abueletes tienen carta blanca para liarla cuando están borrachos (frecuentemente) y salir impunes de sus acciones. El hijo de puta que ha quemado Namdaemun ya había quemado parte de un palacio hace un par de años, para protestar por lo mismo que le ha llevado a quemar Namdaemun esta vez, pero como en la otra ocasión solo quemó una puerta del palacio, pues se libró de ser amonestado y salió libre al instante. Supongo que aprendió de la otra vez y esta vez triunfó en su empeño. Aún gracias que no llevó a cabo el otro plan que tenía en la cabeza, que según dicen era incendiar un vagón del metro repleto de gente. La policía sabía que el abuelo tenía mala leche y que quería quemar cosas, pero al ser abuelo, se le presupone bondad e inocencia, ya que ha tenido una vida "muy dura".
El otro punto interesante es el hecho de que en Namdaemun, que está en pleno centro de Seúl, no hubiera ni un triste guarda de seguridad. Por las noches los indigentes se subían a la puerta para comer allí tranquilamente sus fideos instantáneos. El tesoro nacional número uno, pero sin nada ni nadie que lo vigilara. Es una auténtica lástima, espero que aprendan a cuidar más de los tesoros culturales (pocos) que tienen, y a respetar a los viejos que se lo merezcan, no a todos por el simple hecho de haber nacido hace tiempo. Hijos de puta hay muchos, jóvenes y mayores, pero aquí hay muchos hijos de puta mayores que lo son porque saben que se hará la vista gorda porque son mayores.
