Tras sopesar varias opciones (la isla de Jeju quedará otra vez como nuestra asignatura pendiente en corea) decidimos ir a Chuncheon (춘천) el lunes, basicamente para comer Dakgalbi (닭갈비), uno de nuestros platos favoritos de la cocina coreana. El dakgalbi se prepara sasonando pollo en trozos con una salsa muy picante, se deja reposar durante un día. Luego se colocan vegetales como el repollo, cebolla, patatas y trozos de pan de arroz y se cocina en una enorme sartén sobre la mesa, está bien bueno y por lo visto Chuncheon es famosa por tener el mejor Dakgalbi de Corea.
Salimos de Seúl pronto, antes de las ocho ya estabamos en la
estación de tren, donde cogimos un tren y en un par de horillas nos plantamos en chuncheon, bajo una cortina de agua que nos acompañó todo el día. De allí tomamos un autobús que nos llevó hasta un pantano (la ciudad está rodeada de rios, lagos y pantanos) en el que tomamos un barquito que en 30 minutos nos dejó en una isla del pantano en el que hay un templo budista al que llegamos tras una hora de caminata, una caminata bastante agradable, ya que ibamos solos por la montaña, fue perfecto para conseguir lo que esperabamos del viaje, una desconexión de Seúl, aunque fuera pasada por agua (y lo fue). Los budistas tienen tendencia a construir los templos en lugares remotos, por lo que me explicaron es porque la gente va al templo a pedir un deseo a buda y para eso han de demostrar que realmente se esfuerzan para pedirlo,
teniendo que ir a hacerlo a un templo, los construian muy apartados para forzar a la gente a sufrir para ver su deseo concedido. Además, antes la gente que acudia a los templos no lo hacian solo caminando, lo hacian estirandose cara abajo en el suelo a cada paso para mostrar respeto a buda, por lo que llegar a un templo podia llevar meses. Hoy en día no es tan dificil llegar a los templos pero hace años debía ser una odisea. Tanto en el templo como en el camino siempre estuvimos rodeados de unos farolillos que se cuelgan cuando está cercano el cumpleaños de buda (este año es el 2 de Mayo). En muchos de esos farolillos había colgados algunos papeles en los que algunas personas habian escrito sus deseos. Este templo fue construido en el año 973 por el monje Yeonghyeonseonsa, durante el periodo de la dinastía Joseon.Tras pasar un rato en el templo, en el también estuvimos solos, volvimos a bajar hacia el barco para volver hacia la ciudad para hacer lo que en realidad nos había hecho ir a chuncheon, comer Dak galbi. Fuimos a un restaurante que un amigo nos había recomendado. En Chuncheon hay una calle dedicada exclusivamente a este plato, plagada de restaurantes que lo sirven. Llegamos al restaurante Myongdong Original Dakgalbi
donde nos atendieron de maravilla, la verdad es que la gente en Chuncheon es mucho más agradable que en Seúl. Disfrutamos como enanos con la comida, mucha más carne de la que se sirve en Seúl y de mejor calidad, un goce.


Del restaurante salimos camino a la estación de tren para ir hacia el segundo sitio que queriamos visitar. Tras una hora y media caminando bajo la lluvia alguien nos dijo que na había tren de Chuncheon a Gangneung (강릉), asi que tuvimos que cambiar e ir en autobús. Una hora más tarde llegamos a la terminal, justo a tiempo de tomar el bus que salía 15 minutos más tarde. En tres horas nos plantamos en Gangneung, llegamos por la noche, asi que decidimos ir a buscar algún sitio para descansar y dormir. Tomamos un autobús desde la terminal hasta la playa de Gyeongpo, donde no nos costó nada encontrar un Motel en el que dormir. El tema de los moteles (o Love Motel) merece una entrada, la decoración exterior suele ser horrible, y en algunos casos la interior no se queda corta. En esos moteles se pueden alquilar las habitaciones por hora o por toda la noche, pasar la noche en ese motel nos costó unos 15 euros.
Algún día escribiré con más detalle sobre los moteles en Corea, he estado en algunos infames pero tambien he estado en algunos con jacuzzi, sauna, una sala especial en la habitación para ver pelis de dvd, con playstation 3 y con mil gadgets. En el motel en el que nos alojamos esa noche lo más memorable fue la decoración de los pasillos, temática Star Wars...Sobre lo que hicimos en Gangneung escribiré otro día, solo decir que el tiempo cambió y no llovió, hizo un sol de justicia y un viento huracanado, en este viaje tuvimos que luchar contra los elementos....




