El cuelgue de esta vez creo que ha sido el más largo desde que empecé a escribir en este blog hace ahora ya más de tres años… y ha sido sin ninguna razón especial, simplemente por la más rotunda y supina vagancia.
Por suerte esta semana, después de casi 4 meses de la misma rutina parece que habrá algunos cambios en breve. Para empezar, las clases del examen de DELE han terminado. Ayer di la última clase, mirando al reloj cada 2 minutos, y ahora dispongo de más de una semana de vacaciones (puede que no suene a mucho, pero os aseguro que en Corea son unas señoras vacaciones, normalmente aquí se tienen entre 3 y 5 días al año…) así que he decidido que me voy a Japón a pasar unos días. Mi destino va a ser, por enésima vez, Fukuoka. Después de haber estado ahí tantas veces ya tengo conocidos, así que esta vez no voy a dar tumbos durante el día por las calles y por las noches en los bares, voy a dar tumbos por las calles y los bares con gente que ya conozco. Evidentemente es una suerte poder ver a colegas ahí, si bien es verdad que al ir con gente se pierde el factor improvisación y sorpresa, ya que en Japón cuando sales solo nunca sabes qué va a pasar o cómo va a acabar la noche, encontrándote en situaciones totalmente surrealistas…valgan como ejemplo las noches como la de en Osaka en que acabé con el Xolmorrons en un espectáculo de travestis (fuimos atraídos a traición por el cartel de “Bebe todo lo que puedas por 20 euros”) con una máscara de pikachu y gritando a los (las?) travestis : “I think you are a very beautiful lady!!!!”, o la de Tokio en la que mientras estábamos en un bar entró la tuna de Madrid y nos hicimos pasar por norteamericanos mientras nos hacíamos fotos con ellos preguntándoles si eran mariachis…. Convertimos una pesadilla en algo divertido.
De todas formas, las noches de Japón son diferentes a las de Corea. En Corea lo que más se estila es beber hasta vomitar y coger el metro de las 23:30 para volver a casa. Nunca había visto a tantos borrachos juntos como en Corea. Cada día al volver a casa me cruzo con decenas de hombres de negocios totalmente alcoholizados haciendo eses mientras hablan solos…
En Japón también se ven borrachos (nunca iría a ningún sitio en el que supiera que no hay borrachos) pero no tantos ni en estados comatosos como en Corea. Este país tiene un gran problema, y es el alcohol. De hecho el alcohol no es el problema, el problema son los coreanos que toman alcohol.
Bueno, antes de ir hacia Fukuoka me cruzaré corea con el tren de alta velocidad hasta Pusan, la segunda ciudad más grande de Corea, unos 5 millones de habitantes, para pasar ahí una noche con un amigo y, al día siguiente, cogeré el barco que en exactamente (en esto de la puntualidad de los horarios los japoneses son la monda) 2 horas y 55 minutos me plantaré en Fukuoka, donde me reuniré con Tomoya, un amigo que se encarga de planear fiestas para estudiantes de universidad, así que promete bastante. Un par de días más tarde tomaré el tren bala para ir hasta fukuyama, un pueblecito donde vive Mayumi, una amiga que vivió conmigo en Corea hace ya tiempo. Estaré allí un par de días, para pasarme luego por Hiroshima por segunda vez (la primera me gustó mucho, aunque sales con un cabreo monumental contra los estadounidenses) para volver a Fukuoka y pasar un par de días más ahí y volver a Corea el domingo y empezar a trabajar el lunes otra vez….
jueves 22 de mayo de 2008
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